Justo en la semana previa al GP de los Países Bajos se pudo leer un informe que, sin mencionar específicamente cifras, hablaba de un retroceso en la popularidad mundial de la Fórmula 1 (a raíz de las monótonas carreras, casi siempre con un mismo ganador) y un crecimiento en el seguimiento de MotoGP (por el regreso de figuras al primer plano y las expectativas a futuro).

Como para confirmarlo, los datos del fin de semana en Assen hablan de un aforo total (para los tres días) de 192,554 espectadores, todo un récord que bate de esta manera la cifra anterior de 1995 ¡en la era del Continental Circus previa a Valentino Rossi!
Y tanto público en las tribunas no salió defraudado. Porque el sábado las clasificaciones fueron apasionantes, la SpritRace tuvo lucha en varios sectores (salvo en la punta) y sólo faltó saber hasta dónde podía llegar Marc Márquez si no se caía apresuradamente en las primeras vueltas.

El domingo, los holandeses (sí, los que viven en su gran mayoría en los Países Bajos) se volvieron locos con la actuación del local Colin Veijer (#95), quien a pesar del esfuerzo no pudo contener la carga final de Ivan Ortola (#48) y resignó la victoria en Moto3 por nada… por apenas 12 milésimas.

Un rato más tarde, Fermín Aldeguer (#54) volvió a excederse con los límites de la pista (como le pasó en Barcelona) y una sanción de Long Lap Penalty lo mandó para atrás. En su intento de recuperación, no pudo quebrar la resistencia de Ai Ogura (#79) y el japonés se llevó su segunda victoria de la temporada.


El plato fuerte de MotoGP puede interpretarse en un informe por separado (https://tuanews.com/motogp-pecco-y-la-importancia-de-llevar-el-1/), pero más allá de la victoria de Pecco Bagnaia (#1) y el intento de acercamiento del líder en los puntos Jorge Martín (#89), se destacó la recuperación de Enea Bastianini (#23) desde el puesto 11 en la grilla al tercer lugar final. Para llegar al podio, el italiano pasó por el endiablado juego que las ‘Desmo’ tuvieron con la única RS-GP sobreviviente para el Gran Premio (Aleix Espargaró y el ‘tester’ Lorenzo Savadori se accidentaron el sábado y no largaron). Durante varias vueltas de la final, Marc Márquez, Fabio Di Giannantonio y el propio Bastianini jugaron al ‘gato y al ratón’ con el pobre de Maverick Viñales, quien terminó recibiendo también una sanción por pisar fuera de los límites en la última vuelta.


No fue un 1-2-3-4-5 histórico de Ducati porque Marc Márquez también fue sancionado por una diferencia de presión en su neumático delantero (producto de un golpe con el ‘pianito’ en el roce con Bastianini) y del cuarto lugar pasó al puesto 10.

Después, poco más que decir: Alex Rins tuvo un terrible ‘high-side’ en la curva uno, las Honda decepcionaron con más retrasos y caídas, de las KTM solo brilló Pedro Acosta (hasta que se cayó en la última vuelta) y muchos de los que vieron la bandera de cuadros de mitad de pelotón para atrás, tienen ahora una semana para replantear lo sucedido y prepararse para el Gran Premio de Alemania que se corre el próximo finde en Sachsenring; “territorio MM93” durante mucho tiempo.
¿Volverá el español a dominar en su feudo teutón? Veremos…




