El TT Circuit Assen, es el único trazado que recibió al Mundial de Velocidad en todas sus ediciones desde que se creó en 1949 (sólo no tuvo fecha en 2020 a raíz de la pandemia). Sus orígenes datan de 1925 cuando el Dutch Tourist Trophy empleaba un trazado carretero (pavimentado de ladrillos) de 28,5 kilómetros entre los pueblos de Borger, Rolde y Schoonlo en las cercanías de Groningen, en la región de Holanda de los Países Bajos.


En 1955 se acortó su traza a 7.705 metros y desde entonces se lo conoce como ‘La Catedral del Motociclismo’ ya que nuevas reformas modificaron su cuerda en 1999, 2005 y 2006, hasta alcanzar los 4.542 metros actuales.



Pero, en 100 años de actividad, más allá de sus rápidos sectores y toda la gloria que rodó por su asfalto, la gran deuda de Assen son los sobrepasos. Cuenta la leyenda que ya desde antigua data, cuando todavía era carretero, el recorrido incluía un puente tan estrecho que los pilotos solo podían cruzarlo de uno en uno.


La única estrategia que tenía Marc Márquez en la mañana del domingo pensando en el Gran Premio (y cómo algo ya había insinuado en su noveno triunfo en la Sprint del sábado), era colocarse en la punta del pelotón (donde su neumático delantero podría disfrutar del aire limpio que mantiene constante la presión) y luego concentrarse en defender la posición. Cueste lo que cueste.


Fue así que interpretó a la perfección cuáles eran los puntos del trazado más vulnerables, donde podía ser superado y exprimirse en el sector inmediatamente anterior. Entonces, sabiendo que Assen es famoso por los adelantamientos en la última chicana, Márquez se concentró en ser rápido y efectivo en las curvas 14 y 15, aprovechando su capacidad para ser veloz al momento de doblar a la izquierda y pudo en cada vuelta establecer una brecha que no se podía reducir por más exigente que fuera la frenada de su perseguidor en la entrada de la chicana.


Además, al fabricarse ese colchón de ventaja en el tránsito de la chicana, no tuvo que utilizar el radio de giro ‘defensivo’ para ese sector y pudo entrar (en cada paso, reiteramos) de una manera más amplia y tener mejor velocidad a la salida, por lo que también le sirvió para mantener vitales metros que le sirvieron para evitar sobresaltos en la frenada de la curva (otro de los sectores que permiten superaciones en Assen).




Así, ganó su tercera carrera consecutiva en este período del campeonato. Todas con ‘dobletes’ si sumamos las carreras Sprint (es el primero que alcanza ese récord desde que se corre los sábados) y con 94 victorias en su campaña mundialista (recordemos que alcanzó la #93 en Mugello), ahora son 68 en la clase mayor, por lo que empata en la segunda colocación de los ganadores de la división en todos los tiempos (quedó a la par de Giacomo Agostini y quedó a 11 victorias de Valentino Rossi).



Ahora, con esta explicación (cedida en parte por el colega Mat Oxley en su columna de MotorSport de Gran Bretaña), entendemos por qué Marc Márquez ganó a pesar de no ser tan rápido; por qué le costó tanto a Marco Bezzecchi entrar en la estela para conseguir un adelantamiento y por qué Francesco Bagnaia se quedó con el récord de vuelta de la carrera, pero no pudo avanzar más allá del tercer lugar.






También, y si de sectores aptos para sobrepaso, se entiende por qué se cayó Alex Márquez mientras porfiaba con Pedro Acosta por la cuarta posición en la fila india, en un sector ultra-veloz con varios cambios de dirección, y en donde ninguno de los dos aflojó hasta que la Ducati Desmosedici GP del Gresini Racing se desparramó sobre el asfalto.


Para el español, volvió a ser traumática la entrada abrupta en la cama de leca; otra de las deudas de Assen, por la peligrosidad de un sector que frena a las motos pero sus piedras (más grande de los normal) pueden generar lesiones a los pilotos. Y por eso, más que en cualquier otro circuito, la expresión de Fabio Di Giannatonio mientras intentaba el tercer puesto de Pecco Bagnaia en Mugello (y que casualmente volví a oír en el transcurso de la semana), aplica para esta ocasión: “podio o sanatorio”.

Eso lo vivió Alex Márquez en piel propia (fractura del segundo metacarpo de la mano izquierda), pero también sufrieron importantes lesiones en Assen otros pilotos de la talla de Toni Elías, Jorge Lorenzo y hasta Valentino Rossi.



Marc Márquez también cayó en la cama de leca (te lo contamos el viernes) y, a pesar del susto de su madre por una probable lesión en los testículos que después fue descargada (‘podrán venir nietos, no se preocupe doña Márquez’), las piedras de Assen le dieron aún más ventaja en el campeonato al líder provisional actual. MM93 salió de Países Bajos con 38 puntos netos en el fin de semana: 12 de la Sprint Race, 25 del Gran Premio y 1 más en la base del mentón…

La seguimos.



