Opinión MotoGP: El demonio que escribe en Código Morse

“Siempre es difícil entender lo que hace con las manos y con los pies”, dijo Fabio Di Giannantonio el viernes por la tarde en referencia a su seguimiento a Marc Márquez durante varias vueltas en los entrenamientos. “Sólo se nota una diferencia en la velocidad en el ingreso a curva o la posición corporal; el resto es una incógnita. Me esforcé al máximo por imitarlo, intentando aprender y copiar su estilo. Ya se sabe; en cualquier disciplina, cuando hay alguien que es mejor, lo ideal es estudiarlo y copiarlo”.

El italiano del VR46 Racing Team fue tercero en la Sprint Race y quien más cerca estuvo de Marc Márquez el domingo, y pretendió aplicar allí lo poco que había aprendido (más correcto sería decir ‘intuido’) de su aprendizaje del viernes, cuando lo observó de atrás durante un buen rato, tanto a la mañana como a la tarde. “Marc siempre es un poco más preciso con sus trazadas”, agrega ‘Diggia’. “Mantuve la misma velocidad en muchas curvas, pero en las vueltas que estuve por detrás, quizá me abrí unos pocos centímetros y él nunca, así que ganaba una décima aquí y una décima allá. Además, cuando fui a sus escapes, intenté ser muy suave y preciso con el acelerador para evitar inconvenientes. Pero hubo pequeños momentos en que tuve que corregir bombeando el freno trasero, mientras que Marc nunca lo hizo y por eso tenía mejor aceleración”.

Nadie se vio sorprendido por el dominio absoluto de Marc Márquez en Sachsenring, donde logró su duodécimo triunfo en el GP de Alemania. Una docena de victorias se reparten así: 2010 (125cc), 2011 y 2012 (Moto2), 2013, 2014, 2015, 2016, 2017, 2018, 2019, 2021 y 2025 (MotoGP). Las victorias del sábado y del domingo fueron opuestas. Ya que ganó la Sprint Race bajo la lluvia (admitiendo que había tomado ‘demasiados riesgos’ al recuperarse de su error en la primera curva para darle caza a la Aprilia de Marco Bezzecchi (cuando el segundo puesto estaba  muy bien también). Y el domingo, consiguió un nuevo triunfo de Gran Premio, cómodo, con 6,4 segundos de ventaja a su hermano, y sin siquiera llegar a su ‘límite extra’ (aunque con extrema cautela para evitar los sobresaltos que los otros sí pasaron).

A simple vista, pareciera que Marc Márquez gana de manera sencilla. Pero no es tan así. No hay dudas que es el mejor piloto de la actualidad sobre una de las mejores motos del parque actual (porque la Desmosedici GP24 pareciera que es mucho más manejable), aunque esto no significa que su trabajo sea fácil. ¿La clave de esta afirmación? En la foto que aparece en este informe.

Se trata de una imagen captada por el fotógrafo Gareth Harford de la agencia ‘Gold & Goose’ y que el colega Mat Oxley se encarga de desmenuzar y explicar en su columna semanal de ‘MotorSport’ para los lectores británicos. En la toma se nota cómo Marc Márquez soluciona el problema que preocupa a sus compañeros de marca con la Desmosedici GP25 (‘Pecco’ y ‘Diggia’) y que el resto de la parrilla de MotoGP ni siquiera sabe cómo encararlo.

Gran parte de la culpa en los problemas actuales de MotoGP es la adopción del nuevo ‘slick’ trasero construido por Michelin, que fue clave para desatar el potencial de Ducati y que las otras marcas aún no pueden domesticar. Se trata de un neumático que provoca vibraciones y traqueteos (‘chattering’) derivados por un desajuste armónico entre el neumático, la moto y la superficie del asfalto.

La foto de Harford de Márquez en pleno tránsito de curva durante el Gran Premio del domingo en Sachsenring, revela una especie de ‘código morse’ en la huella trasera y deja en claro cómo se manifiesta un ciclo de agarre, deslizamiento, agarre, deslizamiento, agarre y deslizamiento, mientras se produce el efecto ‘chattering’, saltando literalmente varios milímetros por encima de la pista.

“En casa lo llamamos ‘jackhammer’ (martillo neumático)”, comentó alguna vez el americano Colin Edwards (dos veces campeón del mundo de Superbike). “Tener ‘chattering’ es como tener sífilis: ¡es lo único en lo que piensas todo el día!”, agregó para mayor entendimiento. Lo cierto que el efecto (o defecto) ‘chattering’ aparece con algunos compuestos de neumáticos pero no con otros, se nota en algunas pistas pero no en otras, afecta a la moto en algunas condiciones pero no en otras, se siente en algunas curvas pero no en otras, se padece en algunos ángulos de inclinación pero no en otros, molesta en algunas marchas pero no en otras, y causa dolores de cabeza a veces con neumáticos nuevos y a veces con neumáticos usados. Es una pesadilla. La únicas soluciones prácticas son: reducir la velocidad de tránsito, arriesgarse a sufrir un accidente o usar habilidades innatas para lidiar con las vibraciones. Y aquí es donde entra en juego la capacidad de Marc Márquez.

Ducati aventajó a sus rivales a la hora de solucionar este problema de vibración en la parte trasera y extraer el máximo agarre del neumático y por eso se convirtió en la marca dominante desde principios de 2024. En el análisis de cada situación con sus pilotos, desde Borgo Panigale desarrollaron configuraciones de suspensión especiales en un intento de solucionar el problema, aunque por lo general es a costa de reducir el agarre. En pocas palabras, alivian el martirio del piloto a expensas de un tiempo de vuelta más alto. Márquez probó estas configuraciones en varias ocasiones y siempre le dio a sus ingenieros la misma respuesta: “por favor, vuelvan a la configuración habitual, denme agarre que yo me ocupo del ‘chattering’.

La foto analizada esclarece el panorama (la huella en Código Morse es la primera respuesta), pero sigue siendo una intriga cómo lo gestiona. Oxley se sincera “No lo sabemos, pero seguramente será una combinación de aceleración, frenos, posición sobre la moto y otros artilugios para ajustar constantemente la carga delantera y trasera y así mantener su velocidad habitual sin padecer (en el cronómetro) el traqueteo durante el paso de curva”.

Pero por esto Marc Márquez es especial. Un diferente. Y como ejemplo, después de la carrera Sprint del sábado, dijo que “este año estoy intentando trabajar mucho en mis instintos”, antes de reconocer que fracasó por completo cuando fue a buscar aquellos tres puntos extras de la victoria, cuando con ser escolta de Bezzecchi era suficiente. Allí, demostró que el demonio interior aún controla su puño derecho. El domingo, satisfecho con la misión de ganar en Sachsenring cumplida, explicó que “aunque había extremado la cautela para evitar cualquier sobresalto, rodé dentro de mis límites para obtener así la novena victoria de MotoGP en un mismo circuito”.

¿Escribir en Código Morse le saldrá de manera natural o también será obra de un demonio interior más controlado?