“Si se tratase de un tenista como Carlos Alcaraz, habría tenido que retirarse”, afirmó en una entrevista el doctor Samuel Antuna.

El periodista que lo reveló es el colega Emilio Pérez de Rozas en las páginas del Periódico de Catalunya, con quien el especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Ruber Internacional de Madrid tuvo la deferencia de hablar: “acepto la charla por Marc, no por el piloto, no por el campeón; sino por un joven extraordinario, que se merece la mayor suerte del mundo”. Por eso, si en las transmisiones en vivo del GP de San Marino se habló de que ‘Márquez corre con un brazo y medio’, se está en lo cierto.

Cuando tuvo aquella caída con Marco Bezzecchi el pasado mes de octubre en Indonesia, la lesión no parecía grave: un desgarro de ligamentos y fractura de la apófisis coracoides (una pequeña parte del omóplato). Pero, de hecho, la apófisis coracoides es de vital importancia, ya que sirve de punto de anclaje para numerosos músculos y tendones. “Antes de ese accidente, la lesión crónica en el brazo derecho estaba muy bien compensada”, explica Antuna. “Marc no estaba perfecto, pero estaba bien. Después de ese percance, se deterioró… y, repito: si hubiera sido un tenista de alto nivel, habría tenido que retirarse”.


Es aquí donde vale la pena hurgar en lo sucedido durante la presente temporada para buscar los puntos de inflexión que le están dando forma a la definición del campeonato. El primero llegó en mayo, cuando Marc Márquez tuvo una caída en la Sprint de Le Mans y decidió someterse a una nueva cirugía en su brazo derecho para extraer un par de tornillos sueltos que presionaban el nervio radial y le adormecían el brazo, una situación no muy aconsejable cuando se va en moto a más de 350 km/h.

También, todo el mundo creyó que el campeonato tomaba un rumbo definitivo tras el Gran Premio de Italia en Mugello, donde Aprilia ‘humilló’ a Ducati con la cuarta victoria de Marco Bezzecchi en siete fechas, y un Marc Márquez que apenas lograba terminar séptimo, días después de pasar por el quirófano.



Pero lo visto este fin de semana en Misano vuelve a marcar otro punto de inflexión, tal vez no definitivo, pero sí crucial en lo que resta del campeonato. Si Marc Márquez consigue su octavo título de MotoGP en 2026, se hablará del Gran Premio de San Marino cuando quedó por primera vez al frente de la tabla provisional, mientras sus rivales más fuertes no pudieron hacer nada para evitarlo.

Marco Bezzecchi se fue al piso en el transcurso de la primera vuelta, en lo que se suponía iba a ser ‘la carrera’ de ‘The Bez’ porque Misano es el circuito local, donde entrena con sus compañeros de la VR46 Academy y conoce cada centímetro del asfalto. Sin embargo: “cuando tienes el depósito lleno, hay que controlar mejor cada punto de frenado”, explicó Bezzecchi. “Tuve algunas vibraciones en la parte rápida, entre las curvas 11 y 12, así que al frenar no cerré la trazada y, por desgracia, perdí el control de la rueda delantera”.




Y tampoco pudo con Márquez Jorge Martín, con la segunda Aprilia oficial, en un día en el que hasta el propio Campeón del Mundo admitió que las RS-GP eran más rápidas. “Empecé bien y pensé que Marc se iba a escapar”, comentó ‘Martinator’. “Pero luego lo alcancé y pude superarlo. Después de eso, sin forzar demasiado igual me escapaba. Pero entonces empecé a tener problemas con la frenada y el acelerador, y cada vuelta iba peor. Al final no pude hacer nada. Perdí completamente el control de la moto”. ¿El motivo? Jorge Martín tuvo un episodio de síndrome compartimental en los brazos y es por eso que, en función de sus chances para el campeonato, podría someterse a una cirugía reparadora después del GP de Austria del próximo fin de semana.

Márquez había sumado apenas 71 puntos en las primeras siete carreras, antes de someterse a la cirugía, y acumuló 203 en las últimas siete. Durante esas mismas siete carreras, Martín fue quien más se le acercó con 118 puntos, mientras que Bezzecchi solamente cosechó 68, un tercio de lo que recolectó el piloto de Ducati.

Más allá de los problemas de sus rivales, Marc Márquez volvió a funcionar en modo ‘máquina’, no como Terminator, pero algo parecido, arriesgando solo cuando es necesario (por ejemplo: sin pensar en la Pole Position, pero sí tomar la delantera en la curva 1 de la Sprint Race). Corre en modo ‘máquina’, aunque sea con ‘un brazo y medio’.



El campeón del mundo salió de Misano líder de la provisional (empata en puntos con Martín pero tiene más carreras ganadas, cinco contra uno) y se coloca como candidato a la corona cuando faltan siete carreras (es difícil que se corra en Qatar), tras reducir los 102 puntos de desventaja que tenía después de la humillante derrota de Mugello.

“Lo más importante es que me siento libre”, dijo después del podio de San Marino. “Afronté el fin de semana con libertad, sintiéndome relajado y con la mente despejada”.
¿Podrá conseguir la hazaña de coronarse campeón con tantas complicaciones antes y durante la temporada?

Las casas de apuestas ya empiezan a ponerlo como favorito y, un dato importante… incluso hasta el propio Valentino Rossi parece haber aceptado lo inevitable, ya que se lo vio aplaudiendo a Márquez al pie de pista durante la vuelta de honor de la Sprint Race que ganó de punta a punta.

Y, si la Leyenda lo dice… por algo será!
La seguimos…

