En ocasión del Gran Premio de Italia, Ducati vistió al equipo Ducati Lenovo Team con un diseño especial para celebrar la excelencia del arte y del ingenio que se desprenden del Renacimiento italiano.



Fruto de la colaboración entre el diseñador Aldo Drudi y el historiador Marcello Simonetta, el proyecto reinterpretó la imagen de los pilotos Pecco Bagnaia y Marc Márquez como caballeros modernos, a bordo de sus Desmosedici GP representadas como corceles contemporáneos e inspiradas en una época especial de la historia: aquella que desde entonces pasó a ser un símbolo atemporal de las ciencias y que hoy en día sigue inspirando el ADN de Ducati, como una expresión de tecnología y belleza.


Y fueron justamente las motos del Ducati Lenovo Team las que protagonizaron este domingo un Gran Premio electrizante y que le permitió a Marc Márquez prevalecer en el mítico trazado del Autodromo Internazionale del Mugello y alcanzar su victoria número 93 (al igual que su dorsal) en su campaña mundialista.


Tras una frenética primera fase de competencia, en donde abundaron los cambios de posiciones en la vanguardia entre Pecco Bagnaia, Alex Márquez y Marc Márquez, el español del Ducati Lenovo Team tomó el liderazgo del pelotón en el transcurso del noveno giro, gestionando a su manera la situación, para mantenerse así al frente al momento de la caída de la bandera de cuadros.


Bagnaia, demostró estar un paso delante de lo que vino insinuando en las últimas presentaciones, con un ritmo superior y más cercano a la punta, pero una arriesgada maniobra que casi le quita la moto de las manos (en el transcurso de la quinta vuelta) le costó mantenerse en la vanguardia, debió aminorar su marcha y fue superado por Alex Márquez (Gresini Racing) y su hermano Marc. Más cerca del final, ya con unos neumáticos muy desgastados, fue aventajado por Fabio Di Giannantonio (VR46 Racing Team) y por lo tanto quedó cuarto, a los pies del tan ansiado podio.



Sin embargo, el verdadero humor del piloto italiano quedó de manifiesto en las declaraciones post-carrera, con ‘indirectas directas’ hacia Ducati y su gente (léase Gigi Dall’Igna, Mauro Grassili, Davide Tardozzi) que generan mucho ruido de cara al futuro.


“Sé que puedo ganar, pero no estoy en condiciones de hacerlo. Mientras tenga apoyo en el tren delantero, puedo ser rápido; pero en cuanto disminuye, tengo que actuar como un espectador esperando errores”, adelantó a modo de introducción.


“Las primeras vueltas no fueron suficientes. Lo di todo para generar la mayor alegría a todo el fantástico público presente. Sin embargo, al intentar forzar el ritmo de carrera, casi me caigo en la última curva de la quinta vuelta. Es algo recurrente, ni bien disminuye el ‘grip’ en el tren delantero, todo el conjunto se descompone y ya no se lo puede exigir de más. Por ahora, debo aceptar la situación y seguir trabajando para encontrar la solución, pero dando el máximo; como siempre”, dijo en el comunicado oficial de Ducati.


Pero, cara a cara con los colegas de SkySportTV, fue mucho más duro: “Por enésima vez este año, tuve que ver a los dos primeros desde atrás. Y después fueron tres, porque también ‘Diggia’ me superó sobre el final. Debe haber algo que podamos hacer!!! Después de nueve carreras estamos siempre en el mismo punto. Si entro en la curva derrapando, me paso de largo porque la rueda trasera no empuja; si entro derecho, se cierra el tren delantero. Así, no tengo otra opción que frenarla derecho con anticipación y, una vez en curva, acelerar con precaución para que la rueda no se barra. Ahí es donde pierdo entre 7 y 8 décimas por vuelta”, explicó con detalle su situación.


“La moto de este año es técnicamente muy similar a la Desmosedici GP24, incluso a la versión de 2023 o de años anteriores, cuando el ‘feeling’ era perfecto y el tren delantero es muy estable. Este año no hay estabilidad y, se descompone tan rápido, que no hay manera de frenar esa falla. Hay un problema y no podemos encontrar la solución. Nadie me sabe explicar por qué este año no alcanzo a ir al ritmo que siempre tuve. Tomarme a golpes de puño con alguien no sirve de nada. Se que todos están trabajando, pero no estamos yendo a ningún lado”, agregó con una mezcla de rabia y frustración.



“Marc entra en curva subvirando y eso le ayuda a girar. Presiona mucho con el codo, la rodilla y gestiona bien el acelerador. De mi parte, siempre me fié más con la parte delantera y por eso ahora lo sufro mucho más”, ensayó una especie de aclaración en cuanto a las diferencias con el ganador de Mugello y, anticipó con determinación: “Assen es un circuito donde la sensación con el tren delantero y la estabilidad son fundamentales, y si me encontrara allí con la misma respuesta que tuve en Mugello, sufriría mucho”.



La idea de Ducati de comparar a sus pilotos como caballeros renacentistas (con armaduras y lanzas) sobre modernos corceles no salió tan bien como lo imaginaban. El caballero más fiel les arrojó el guante en la cara (símbolo en la época feudal que había que definir el honor en duelo), ¿aceptarán en reto en Ducati Corse y harán lo imposible por ayudarlo?



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