MotoGP: ¿se les va de las manos?

Ducati es la marca del momento y en esta segunda cita consecutiva en el Misano World Circuit Marco Simoncelli comenzó a cosechar los frutos de la temporada 2024.

En la huerta más importante, la que queda más cerca de la fábrica de Borgo Panigale, Enea Bastianini ganó por sobre Jorge Martín y logró la esperada victoria número 100 desde que Ducati llegó a MotoGP. El número es significativo, pero también es la manera en que se lo alcanzó, ya que desde aquella primera victoria de Loris Capirossi en Catalunya 2003 pasaron 21 años; pero desde que se produjo el triunfo número 50 (en el RedBull Ring 2020 con Andrea Dovizioso) hasta la centena, pasaron solo cuatro temporadas. Simplemente: arrollador.

El triunfo también le dio garantías matemáticas que ya nadie le quitará el Campeonato de Constructores 2024, por lo que suma así un sexto título a su estadística; siendo éste el quinto de manera consecutiva y ¡seis fechas antes que termine el campeonato!

Precisamente, esas últimas seis fechas (a disputarse 5 entre Asia y Oceanía y la última en Valencia) serán a todo o nada en la encarnizada lucha interna que tienen los pilotos que montan el modelo Desmosedici GP.

Y es encarnizada porque no hay juego de equipo ni órdenes para establecer posiciones. Es a todo o nada con riesgo de ‘autoeliminarse’ entre compañeros de marca y dar así provecho a otros fabricantes. Pero, es tanta la superioridad manifiesta que, por más que se caigan soldados, siempre hay otro piloto sobre una ‘rossa’ para ascender en el clasificador.

El riesgo de no impartir órdenes genera situaciones controversiales como lo que pasó en el giro final del GP de Emilia-Romagna. Fue la primera vez en el año que se produjeron sorpasos en la última vuelta y generaron polémica. La superación de ‘La Bestia’ a ‘Martinator’ fue en la curva 4 de Misano (una de las más lentas), y se produjo cuando el piloto oficial aprovechó los ‘centímetros’ de espacio que dejó el español en el frenaje, le puso la moto quedaron a la par y ocasionó el toque que sacó a ambos de línea. Martín salió perdiendo porque tuvo que cortar para no caerse, pero Bastianini entró en la curva porque se apoyó en la Ducati de Pramac, sino también se iba de largo. Si esa misma maniobra, hubiese sido en la curva 11 (cuando se va a 225 km/h), estaríamos hablando de algo mucho peor.

“Si mi abuela tuviera testículos, sería mi abuelo”, decía Mick Doohan en su época, argumentando que no hay que basar los hechos en suposiciones. Pero también afirmaba que “la intimidación es lo que cuenta, hay que hacerse notar para que sepan quien eres”. La maniobra de Enea generó polémica porque para los Comisarios Deportivos fue un roce de carrera, pero muchos pilotos no están de acuerdo. Jorge Martín aceptó sin chistar la aprobación desde Dirección de Carrera (a pesar de su gesto cuando cruzó la línea), pero también avisó: “Supongo que si la próxima vez tengo hacerlo, también debería ser sin consecuencias”. Se sentó un precedente y, de acá al GP de Valencia, puede que se presenten varias posibilidades (con Bastianini, con Bagnaia, con Márquez o con quien sea).

¿Y a ‘Pecco’? ¿Qué le pasó? “El neumático trasero empezó a funcionar después de 15 vueltas, no creo que le haya pasado esto a nadie antes”, dijo. “Estaba presionando mucho a partir que generé dos récords de vuelta consecutivos, fui muy cuidadoso con los frenos porque desde el principio se bloqueaba mucho el delantero. Pero mientras todavía estaba recto, antes de la curva 8, se bloqueó de tal manera que no pude salvarlo. Algo bastante extraño”.

La explicación ‘técnica’ de su caída (no pensemos que fue un exceso de entusiasmo y falta de previsión en función de campeonato) la puntualiza una y otra vez el colega Mat Oxley en su columna de MotorSport: “el neumático trasero slick 2024 de Michelin en la Desmosedici GP24 tiene tanto agarre que desequilibra la moto; porque si un neumático tiene mucho más agarre que el otro, le quita carga (y por lo tanto agarre) al otro neumático (al que tiene menos)”.

Es muy fina la línea en donde la presión en los frenos (viajando a 320 km/h) convierte una frenada perfecta en un desastre. Tan fina como la línea que separa la sensación de ser un héroe a la frustración de irte con las manos vacías.

Para lo que viene (ya el próximo finde, el GP de Indonesia), mucha atención a los ‘roces y toques de carrera’ porque aparentemente al control a la Dirección de Carrera el tema se le fue de las manos. Y, para ‘Pecco’ más atención y concentración para no cometer ‘errores’. De lo contrario, el #1 también se le va a ir de las manos…