Mundial de Motos: el día que empezó la historia

MotoGP celebra su 75 aniversario a lo largo de 2024; pero justamente hoy coincide con la fecha de la primera carrera por el Campeonato del Mundo de Motos de la Federación Internacional de Motociclismo (FIM). Fue el 13 de junio de 1949 y se llevó a cabo en la Isla de Man. Esa carrera de 350 cc, formó parte del primer fin de semana del Gran Premio inaugural, espectáculo que también vio la primera prueba de 500 cc (la clase reina) el 17 de junio.

En coincidencia con el Día del Escritor, imaginamos cómo pudo ser aquel momento y aquí quisimos compartirlo:
“La brisa húmeda proveniente de los acantilados de la costa parece entibiarse con los rayos de luz que se filtran por entre las nubes. Es junio en Gran Bretaña. Es primavera aún, pero un sol estival insiste en hacerse notar, como si no supiera que el clima aquí, en la Isla de Man, casi siempre debe ser brumoso. Por suerte falta un rato para que comience la acción y, lentamente, pilotos y máquinas se acercan hacia la largada. Una mirada desde el sector ‘Grandstand’ hacia ‘Quarterbridge’, en el sentido que tendrá la carrera, permite tener una noción de la cantidad de público. Casi todos visten chaqueta de ‘tweet’ y pantalones de gabardina. Muy pocos optaron por el hilo, más fresco y liviano. Es más, varios están con corbata y, aunque el sombrero no es tan difundido en las islas, algunos lo llevan a la espera que el sol irrumpa con toda su magnitud.

Aquí, donde hay cada vez más máquinas traídas por sus mecánicos, los oficiales para controlar los tiempos repasan que todo esté en orden en el gran tablero indicador (y eso incluye mantener alerta a los ‘boy scouts’ para cuando lleguen los reportes). Los pilotos, a medida que van llegando (algunos, hasta rato después de arribadas sus motos), intercambian breves comentarios entre ellos. El tema es saber qué pasará con el clima; si el viento allá arriba en el descampado será más fuerte que esta brisa o si finalmente los nubarrones le ganarán la pulseada al sol y comenzará a llover de un momento para otro. Cuando están en grupo, es difícil individualizar quién es quién entre los pilotos, ya que todos visten sus negros monos de cuero, con pocas protecciones en hombros, codos y rodillas. A veces, es preferible verlos con sus cascos, ya que se pude notar una diferencia en los tonos de la mitad superior de la calota, porque el cuero de la parte inferior también es uniforme y oscura. Pero ahora, cada uno está casco en mano, colgado de la correa y entonces hay que agudizar los sentidos para distinguir a Leslie Graham de Artie Bell o a Harold Daniell de Nello Pagani. Cuando se ubiquen al lado de sus motos (Norton, Triumph, AJS o Gilera), identificadas con sus placas redondas y el número, será más fácil. Sólo hay que tener paciencia.

Los minutos pasan más rápido cuando se acerca la hora establecida para la partida. Poco a poco los mecánicos y asistentes se despiden y sólo quedan pilotos y motos listos para arrancar. El gran reloj que preside el sector delimitado con la línea de partida está a punto de dar las dos de la tarde. El oficial largador eleva la ‘Union Jack’ que tiene entre sus manos y la mantiene en alto. Espera a que la aguja del minutero llegue al 12. La atención se centra en el movimiento que haga con sus brazos. Los ojos de los pilotos viajan desde el manillar de sus motos (para chequear que todo esté en orden) hacia la bajada de ‘Quarterbridge’, pero en el camino pasan por el reloj y la ‘Union Jack’ inmóvil sobre la cabeza del largador. Es una fracción de segundo, pero parecen horas… En esa eternidad, los protagonistas recorren con la mente lo que vendrá a continuación. El necesario impulso con todas sus fuerzas, la aceleración, la marcha ajustada hacia ‘Braddan Bridge’ y después el tránsito por ‘Union Mills’ y ‘Grosby’. El primer paso por ‘Glen Helen’ será reconfortante y significará que ‘Ballacraine’ quedó atrás y eso es bueno. La tensión se palpa en el ambiente. En el preciso instante que el reloj haga ‘click’ con sus agujas apuntando el dos y las doce, caerá la bandera y todo estará por decidirse. El momento llega, la respiración se detiene, los pulmones contienen todo el aire posible y los músculos obedecen la orden del cerebro. La bandera está en movimiento, cayendo por sobre la cabeza del largador, y brazos y piernas se suman a la silenciosa sinfonía. Un estallido, otro, otro más… los motores de cuatro tiempos están en marcha. Prácticamente todos los pilotos que forman parte de la grilla encendieron sus máquinas y ya buscan la primera curva del circuito de montaña. El campeonato del mundo de motociclismo acaba de arrancar…”.

Esa historia, que hoy cumple 75 años, recién comenzaba.