Opinión MotoGP: Milagros humanos al pie de pista (parte 1)

Emilio Pérez de Rozas es una leyenda viviente para quienes conocemos las Salas de Prensa del Mundial de MotoGP. Desde el año 1978 es una de las plumas más reconocidas del diario ‘El Periódico de Catalunya’ y su trayectoria dentro del Mundial de Motociclismo, además de su capacidad y inspiración para generar notas periodísticas, le permite abrir puertas casi desconocidas para el resto y generar informes de sumo interés. En próximas entregas les contaremos qué entrevista publicó inmediatamente después que Marc Márquez se consagrara campeón de MotoGP en 2025, pero ahora les extraemos párrafos de lo que fue su charla con el Dr. Ángel Charte, Responsable Médico del Sistema de Seguridad en MotoGP.

En el Mundial de Motociclismo hay un nombre que se admira y se respeta en voz baja en cada paddock: Ángel Charte. Internista, especialista en politraumatismos severos y jefe médico del campeonato, es el hombre que carga con la responsabilidad de que cada piloto que cae en la pista tenga una segunda oportunidad. Su misión nació del dolor: la muerte de Marco Simoncelli en Sepang, en 2011, obligó a Dorna Sports a invertir millones en un sistema médico sin precedentes.

Desde entonces, dos BMW M5 Touring, convertidos en quirófanos móviles (Omega 1 y Omega 2) recorren cada circuito como ángeles invisibles. Bajo la dirección de Charte, un ejército de especialistas está preparado para intervenir en segundos, allí donde la vida se juega entre el rugir de los motores y el silencio del asfalto. No es un lujo, es una necesidad: en MotoGP, cada carrera puede convertirse en una batalla contra el tiempo.

Caos antes de largar en Moto3

Luego de la introducción, nos metemos de lleno en la entrevista de Pérez de Rozas a Charte, cuando cuenta: “El pasado 26 de octubre, cuando Ángel Charte aún no se había puesto el casco para sentarse en el asiento del copiloto de uno de los BMW (conducido por Mike Lafuente), recibió un aviso por radio de que un piloto yacía inconsciente más allá de la curva 3 del trazado de Sepang.

A Charte no le dio ni siquiera tiempo a pensar que aquella llamada no tenía lógica, pues los pilotos estaban dando aún la vuelta de formación rumbo a la grilla de partida, en un giro de reconocimiento y, por tanto, lo que no se podía imaginar el médico era que Dettwiler, que circulaba muy lento (a 70 km/h, sin determinar aún la causa), fue embestido por otra moto que venía mucho más rápido (a 190 km/h), conducida por el flamante Campeón del Mundo Rueda, quien fue incapaz de esquivar la máquina de su colega suizo”.

“Los dos pilotos volaron, de forma violenta, por los aires y los dos se estrellaron contra el asfalto, provocando el mayor susto de la temporada y, sobre todo, obligando al rescate, a toda velocidad, de los Omega 1 y Omega 2, donde iban Charte, una doctora de cuidados intensivos y un paramédico de politraumatismos severos malayos, acompañados de un par de ayudantes”.

Omegas al rescate

“Cuando llegamos al lugar del accidente”, explica Charte en la nota con Pérez de Rozas, “Noah estaba ya con un paro cardíaco, inconsciente, por lo que iniciamos el RCP (proceso de Reanimación Cardio Pulmonar, procedimiento de urgencia para ayudar a una persona que ha dejado de respirar o cuyo corazón dejó de latir”. Pero Dettwiler estaba muy herido por dentro, le había estallado el bazo y su cuerpo se empezaba a encharcar de sangre.

“Luego de un breve período de recuperación, pero tras un nuevo paro cardíaco y cuando parecía que le lograba una estabilización definitiva, Mike Lafuente, el piloto del Omega 1 en el que se desplaza Charte, se acercó al doctor y le dijo que un comisario de pista le acababa de decir por radio que, a 50 metros de donde estaban atendiendo a Noah, había otro piloto inconsciente. Segunda noticia, segundo aviso, segunda alarma que Charte no acabó de creerse. ¡Un segundo piloto! Y, rápidamente, se fue en busca de Rueda, que era el otro joven que yacía inconsciente sobre el asfalto”.

“El corazón del reciente campeón del mundo de Moto3 también se había parado y Charte, nada más llegar hasta él, le golpeó con el puño cerrado sobre el corazón. Fue pura agresión. Fue una compresión bestial, un puñetazo digno del mejor Mike Tyson. Y Rueda, afortunadamente, respondió de inmediato. Segundo milagro”.

“La reacción inmediata de Rueda, permitió al reducido equipo médico que acudió en su auxilio, mientras el resto mantenía con vida a Dettwiler, trabajar en la recuperación del español que, como ya habían diagnosticado a Noah, sufría también un importante traumatismo craneoencefálico”.

“Sabiendo, intuyendo, que Rueda estaba ya a salvo; pero desconociendo ‘porque eso era lo que menos nos importaba en aquel momento’, aclara Charte, que se había destrozado una de las manos, el médico volvió corriendo junto a Dettwiler y, nada más llegar, se produjo un tercer paro cardiorespiratorio”.

Según lo manifestado por el jefe médico de Seguridad en Dorna: “Esa sí fue complicada, crítica, temible y que pudo sacarse adelante colocándole un Lucas, un aparato de comprensión mecánico que realiza compresiones cardiacas continuas y eficientes en pacientes que sufren un paro masivo, ayudando para que el corazón no deje de palpitar”.

Un Ángel en la curva 3

Y aquí sí, de acuerdo a lo manifestado por Charte y lo reflejado por Pérez de Rozas, “lo de Noah fue un auténtico milagro, una proeza. El piloto sufrió no uno, ni dos, sino ¡tres paros cardíacos! Dettwiler se había despedido del mundo en tres ocasiones y el grupo de urgencia le hizo revivir las tres veces que su corazón dejó de latir. Entubado, ya con medicación y monitorizado, el piloto sufrió otras dos paros cardíacos además del primero causado al momento del impacto. Repito, puro milagro”.

Cerramos el excelente relato que proporcionó a sus lectores Pérez de Rozas tras aquel accidente en el Gran Premio de Sepang de Moto3, actualizando que tras aquella la intervención inmediata en la curva 3, tanto Noah Dettwiler como José Antonio Rueda fueron trasladados en helicóptero al Hospital General de Kuala Lumpur, ya estabilizados y con vida. Allí, Dettwiler fue operado de urgencia para extraerle el bazo y tratar sus fracturas, mientras Rueda recibió atención por un traumatismo craneoencefálico y la mano destrozada.

Hoy, semanas después del accidente, ambos se encuentran fuera de peligro: Rueda ya fue intervenido en Barcelona y evoluciona favorablemente (incluso estuvo presente en el cierre del campeonato en Valencia); mientras que Dettwiler continúa su recuperación en Suiza, rodeado de su familia y bajo seguimiento médico.

El milagro de Sepang se transformó en una historia de supervivencia que confirma el objetivo del equipo médico de MotoGP liderado por el Dr. Charte, un verdadero ‘Ángel’: salvar vidas en cuestión de segundos.