El regreso del Gran Premio de Brasil, después de 22 años, terminó siendo una mezcla incómoda entre espectáculo global y organización fallida. El Autódromo Internacional de Goiânia expuso sus debilidades desde el inicio: un socavón en plena recta principal retrasó la carrera más de una hora y obligó a reparaciones de emergencia, mientras que el deterioro del asfalto en la zona rápida entre las curvas 11 y 12 puso en duda la continuidad del evento.



“Algunos atribuyeron el socavón a las fuertes lluvias, pero la temporada de lluvias en Goainia se extiende de octubre a abril. En otras palabras, las fuertes lluvias en esta época del año son lo habitual, no la excepción. Además, un circuito de carreras no debería derrumbarse así. Fin de la historia”, citó Mat Oxley en su columna post Gran Premio.

La decisión de acortar la carrera de 31 a 23 vueltas dejó en evidencia que el fin de semana se había convertido en un ejercicio de supervivencia más que en una cita de élite.

“Fue una decisión de último minuto sin precedentes: los equipos y pilotos fueron informados solo después de haberse reunido en la parrilla de salida. Dos días de minucioso trabajo de preparación, esfumados así como así. Pilotos y equipos se sintieron profundamente defraudados, así que ¿quién tuvo la culpa? El informe geotécnico, obligatorio para todas las construcciones de circuitos, debería haber advertido sobre el riesgo de hundimiento del terreno. Además, la mezcla de asfalto debería haber sido lo suficientemente buena como para durar al menos un fin de semana. MotoGP falló en ambos aspectos”, continuó analizando y estableciendo su crítica el columnista británico de MotorSport (a quien nos sumamos por completo).

En medio de ese caos, Aprilia encontró la forma de brillar. Marco Bezzecchi transformó un viernes complicado en una actuación impecable el domingo, liderando de principio a fin para lograr su primera victoria en Brasil y su cuarta consecutiva.






El italiano no solo igualó rachas históricas de Valentino Rossi (2005: Jerez, Le Mans, Mugello, Catalunya), Marc Márquez (2014: Qatar, Austin, Argentina, Jerez), Jorge Lorenzo (2015: Jerez, Le Mans, Mugello, Catalunya) y Pecco Bagnaia (2022: Assen, Silverstone, Red Bull Ring, Misano), sino que además se convirtió en el primer piloto de Aprilia en alcanzar cinco triunfos en la categoría reina. Jorge Martín completó el 1-2 y regresó al podio tras 490 días, consolidando un momento deportivo que la marca de Noale no había vivido jamás.

Detrás de ellos, Fabio Di Giannantonio y Marc Márquez protagonizaron una de las batallas más intensas del fin de semana, condicionada por un asfalto que castigaba a todos por igual. La pista rota, las piedras sueltas y la incertidumbre constante fueron parte del menú de un Gran Premio que abrió más interrogantes que certezas sobre la preparación del circuito y la responsabilidad de MotoGP en la supervisión técnica.



Pero si algo quedó claro en Goiânia es que la Aprilia RS-GP atraviesa un estado de forma excepcional. Con diez victorias en MotoGP, cuatro consecutivas y dos pilotos liderando el campeonato, Aprilia sale de Brasil fortalecida mientras el resto del paddock mira hacia COTA con una duda inevitable: ¿seguirá este dominio cuando Michelin cambie el neumático trasero? Y, del otro lado, ¿podrá Márquez recuperar terreno en uno de sus circuitos predilectos?


Párrafo aparte para los pilotos argentinos: tanto Valentín Perrone (KTM Tech3) como Marco Morelli (Aspar Team) fueron protagonistas en Moto3. Ambos pelearon por la pole el sábado, concretaron un inédito 1-2 en carrera el domingo y finalmente batallaron por posiciones de podio. Al caer la bandera de cuadros, Morelli fue tercero y Perrone séptimo.



Brasil dejó caos, polémica y un circuito bajo la lupa. Pero también dejó una certeza imposible de ignorar: Aprilia atraviesa el punto más alto de su historia en MotoGP.

¿Hay un nuevo orden en el Campeonato del Mundo?

Este fin de semana, en COTA, nos sacaremos esa duda…

