Después de la caída de Pecco en la tercera vuelta de la Sprint Race del sábado en Sepang, Jorge Martín afrontó el Gran Premio del domingo con una ventaja de 29 puntos en la tabla provisional. El madrileño de la escuadra satélite sabía que LO ÚNICO que tenía que hacer era no meterse en dificultades. Sin embargo, tozudo y con una autoestima casi suicida, le peleó cada centímetro de la pista al Campeón Bagnaia, quien a su vez LO ÚNICO que tenía que hacer era ganar la carrera, sin medias tintas.



Lo concreto es que ambos generaron tres giros de auténtica adrenalina, en Sepang, en Madrid, en Torino, en Beijing y allí donde hubiera un dispositivo para ver las imágenes (confieso que después de la primera superación al límite, me puse de pie y ya no me senté más hasta la bandera de cuadros).


Al observar con más calma la reiteración de ese momento de gloria para el deporte de las dos ruedas, Pecco y Jorge se superaron no menos de 15 veces en el transcurso de tres vueltas frenéticas, escapándose a su vez de los rivales que le perseguían (Marc Márquez incluido), quienes no tuvieron ni chances de terciar en tremenda lucha.



No cometer errores y no permitir que cualquier otro gane. Dos objetivos opuestos que mantuvieron de milagro un curso paralelo que, de haberse encontrado en algún punto, podrían haber terminado en un auténtico desastre.

Fueron movimientos que realmente dieron miedo, pero ambos pilotos sabían lo que hacían y no se molestaron. Para nada. Una actitud que, en un deporte profesional de alto nivel del siglo XXI, cuando hay millones en juego, fue digna de aplauso.

Tras la enésima superación por parte de Pecco, Martín recobró el sentido común y lo dejó en paz. A esta altura (inicio de la vuelta 4) su duelo los había dejado lejos del grupo, por lo que no había posibilidades de pilotos entre ellos (buena para la tranquilidad de Jorge, mala para la necesidad de Bagnaia).


El único que intentó algún acercamiento fue Marc Márquez, pero el desempeño de la Desmosedici GP23 nada tiene que ver con la de su evolución 2024 y el múltiple campeón español tampoco es mago. Cuando el delantero llegó al límite (empujado por la potencia que transmite el Michelin trasero), se bloqueó y fue caída en la vuelta 7, al ingreso a la recta de meta.

Sobre el final, la curva 9 (‘la bastarda’ como contábamos el sábado) casi se torna protagonista de la definición y hubiese condicionado un final de película para la última carrera del año (mucho más atrapante de lo que será del 15 al 17 de diciembre).
Como se dijo en su momento, la caída de Bagnaia en la curva 9 durante el tercer giro de la Sprint Race fue uno de los momentos más decisivos del campeonato, porque con sólo tres carreras por delante, el italiano quedó 29 puntos por debajo. El propio Pecco, justificó el percance por su extrema prudencia, al relatar que “Fue extraño. Esa curva fue reasfaltada varias veces, la más reciente con un pequeño parche de asfalto cerca del ápice. En las primeras pasadas fui demasiado agresivo, por lo que la parte delantera se movía mucho. En la vuelta siguiente me dije: ‘voy a con más calma’, y me caí. Suele suceder. No quise tomar riesgos más allá del límite, pero igual me caí”.

Claro, con el diario del domingo en mano, alguno se habrá preguntado: “¿y por qué Bagnaia no saltó el bache?” Y aquí, el comentario preciso y metódico del colega Mat Oxley para hacer referencia de algo que ya sucedió y tuvo su justa explicación. Tiene que ver con la respuesta de Eddie Lawson después de que Freddie Spencer golpeara un fardo de paja en el interior de la curva (¡!) en Rijeka, Yugoslavia de 1984, durante el duelo que mantuvieron por el título de 500 cc. Spencer se rompió los ligamentos de su pierna al impactar con el fardo a unos 180 km/h. Después de la carrera, el siempre lacónico Lawson opinó: “Siempre existía la opción de no golpear el fardo”. Bueno, algo así le pasó a Pecco.



Después, en el GP del domingo, Martin estuvo muy, muy cerca de caerse en esa misma curva 9, en la vuelta 16, cuando solo faltaban tres giros para terminar. Por ese entonces, le había reducido la ventaja a Bagnaia de 2,2 segundos a 1,5. Y, cómo olió sangre, comenzó a presionar de nuevo. “Cuando Marc se cayó, me relajé demasiado, pero cuando vi que había acortado la brecha con Pecco, me jugué por la victoria. Había visto que le costaba mantener algunas trazas, y apreté un poco más. Pero en la curva 9 tuve un aviso y eso fue suficiente. Era demasiado arriesgado seguir atacando”.



Jorge tuvo el aviso que Pecco no recibió el día anterior. Terminar segundo y perder apenas 5 unidades fue un negocio redondo. Una promoción que le otorga las máximas ventajas para encarar con cierta calma la fecha decisiva. Para Jorge Martín hoy también es ‘cyber monday’, porque tiene todas las promociones, ofertas y descuentos para conquistar su primer título de MotoGP. Una oportunidad que seguramente no va a desaprovechar.

La seguimos…

