
Emilio Pérez de Rozas es una leyenda viviente para quienes conocemos las Salas de Prensa del Mundial de MotoGP. Desde el año 1978 es una de las plumas más reconocidas del diario ‘El Periódico de Catalunya’ y su trayectoria dentro del Mundial de Motociclismo, además de su capacidad y inspiración para generar notas periodísticas, le permite abrir puertas casi desconocidas para el resto y generar informes de sumo interés.
En esta ocasión, les mostramos parte de la extensa entrevista que le realizó al Dr. Joaquín Sánchez Sotelo, cirujano de la Clínica Mayo, de Rochester (Minnesota, EEUU), quien logró reconstruirle el húmero derecho a Marc Márquez para que lograse su sueño de ganar, 2.184 días después, su noveno título mundial.

El Dr. Joaquín Sánchez Sotelo es un madrileño, 57 años, que obtuvo una inmensa experiencia en el Instituto MIR español desde 1992 y actualmente es un referente mundial en cirugía de hombro y codo. El médico, es reconocido por su precisión técnica y por liderar equipos con tecnología avanzada de reconstrucción ósea en 3D. Pérez de Rozas lo entrevistó en la semana posterior a la coronación en Japón, por intermedio de un video de WhatsApp, y obtuvo detalles muy puntuales.
El contacto con la Clínica Mayo

“¿Cómo llegó Marc Márquez a sus manos, doctor?
Cuando el señor Márquez afrontó supo que su tercera intervención no había funcionado de forma adecuada, consultó en varios centros internacionales. El contacto con la Clínica Mayo se produjo a través del doctor Samuel Antuña, su cirujano en Madrid.
¿Qué pasos siguieron inicialmente?
Se realizó una primera consulta por video conferencia y le solicité que necesitaba tener dos TAC, uno de cada brazo; material que me enviaron inmediatamente de forma electrónica.

La preparación en 3D
¿Qué se hizo con ese material?
Los TAC se trasladaron al laboratorio 3D, donde con aparatos e instrumental sofisticado, junto a ingenieros muy preparados (pueden reconstruir el esqueleto de una persona), imprimimos el húmero derecho, dañado, y también el sano, permitiéndonos una comparación perfecta y estudiar el tipo de cirugía que debíamos practicar.

¿Cúando se le comunicó el plan a Márquez?
Por otra videoconferencia (esta vez, de madrugada), él estaba corriendo en Misano. Allí le mostré sus húmeros y vio claramente cuál era el problema y entonces le expliqué lo que se podía hacer.

La decisión inmediata de Márquez
¿Cuál fue su reacción?
Su respuesta me hizo pensar que estaba ante un paciente muy especial, porque no dudó un segundo. ‘Doctor, me tengo que operar ¡ya! porque quiero seguir compitiendo al máximo’. Yo le dije, estupendo, programemos la intervención en las próximas semanas. ‘¿En las próximas semanas?’, dijo. ‘¡Ni hablar, doctor!, tomo el avión mañana y me opero ¡ya!. Necesito operarme ¡ya!’. Aquello fue, de verdad, muy impresionante.

¿Es verdad que, antes de reconstruirlo de nuevo, tuvo que destrozar el húmero?
Destrozar no sería la palabra adecuada. Es términos médicos es una osteotomía: cortar el hueso, fracturándolo de nuevo, no hay más remedio. Se trata de un corte limpio, que se hace en el quirófano con una sierra de precisión.

¿Fue una intervención muy sofisticada?
Fue una operación minuciosa, delicada. Pegar el hueso de nuevo, reconstruirlo, no es tan problemático, pero el señor Márquez añadía un problema. Su húmero tenía una rotación de 34 grados, que era, en el fondo, lo que le impedía ejercer su profesión, competir como él quiere. Encontrar el punto correcto de rotación no fue sencillo. Pero la preparación previa en el laboratorio 3D, con simulación y guías de corte precisas, permitió ejecutar la cirugía con seguridad.

¿Siempre creyó Usted que la operación iba a tener un éxito de esta envergadura?
De mi parte, estaba convencido que era la intervención que el señor Márquez necesitaba. De lo que no estaba tan seguro era de si él sería capaz de seguir los pasos estrictos de la recuperación, de su rehabilitación, y volver a competir de la manera tan espectacular como lo hizo. Pero, eso sí, en cuanto lo conocí, supe que todo iría bien. El señor Márquez tiene una fuerza mental inusual, bestial.

¿Había alguna dura del éxito?
Más que el hueso, el problema podían ser los músculos afectados de esa zona, como el deltoides, el pectoral o el bíceps maltratados durante todos esos años de dolor. Y, sí, también teníamos cierto temor a que el conjunto de la musculatura estuviese algo comprometida. Ya sabe usted que esos músculos son primordiales para pilotar.

El impacto en su campaña deportiva
¿Cómo reaccionó Márquez tras la operación?
Mire, llegado este punto de la conversación, me gustaría recalcar que, cuando lo conocí en persona, supe que estaba frente a uno de los más grande campeones. Es un ganador neto, sobre todo, desde el punto de vista mental. Y, cuando, después de la intervención hablé con él, le dije: ‘Señor Márquez, sólo le pido que vaya con cuidado cuando vuelva a competir porque, si se cae otra vez, esto puede ser un desastre’. Y él me miró y me dijo: ‘Doctor, caerme, me voy a caer porque, si quiero competir al más alto nivel, y yo lo quiero, no puedo garantizarle que no me vaya a caer, porque yo me opero para ir a por todas’.

¿Qué valoración final hace como cirujano? ¿Cuánto de mérito se adjudica?
¿Yo? Por favor, si tengo algo de mérito es un 5%. Todo el mérito es de Márquez, toda la fuerza, todo el logro, toda la conquista y recuperación es cosa suya. Y le diré más, en casa celebramos mucho su título, porque, aunque sea una parte pequeña de mi vida y profesión, estoy muy orgulloso, como español, de haber contribuido a que alguien tan grande y tan buena persona como el señor Márquez haya podido remontar el vuelo tras cuatro años de calvario y sacrificios.

Hasta aquí, la trastienda de otro ‘milagro’ fuera de la pista, pero que tuvo mucha influencia dentro del circuito. La intervención le permitió a Marc Márquez retomar su carrera y conquistar un nuevo título mundial, convirtiéndose en un hito deportivo y en un ejemplo de resiliencia.

