Es fija. Cada vez que Jorge Martín saca una luz de ventaja en los puntos por el campeonato, mete la pata. Pasó el año pasado en Indonesia, pasó esta temporada en Alemania y volvió a suceder este fin de semana en San Marino.

“Estaba lloviendo, ¿qué más puedo decir?”, explicó una y otra vez el madrileño. “No fue la mejor estrategia, eso está seguro. Quería ganar y pensé que lo mejor era cambiar de moto. Estaba mojado. Morbidelli se cayó, así que evidentemente se estaba complicando el asfalto. Me equivoqué al pensar más en la carrera que en el campeonato. La próxima vez voy a esperar atrás de ‘Pecco’ y voy a copiar su estrategia”. Pero ya está tarde, perdió 19 puntos de ventaja en una sola movida.

Se supo después que la gente del Prima Pramac Racing le advirtió que se acercaba un chaparrón, pero no esperaban más que una pocas gotas. ‘Martinator’ debería haberlos escuchado, porque los equipos invierten fortunas para tener sistemas de radar meteorológico de alta tecnología que brindan pronósticos detallados; aunque a veces es importante fiarse del instinto.

En la nota previa al GP de San Marino, enumeramos todos los pilotos nacidos o que viven en las cercanías de Misano (https://tuanews.com/data-motogp-la-previa-de-sanmarinogp/). Ellos conocen muy bien el clima local y por eso no cometieron el mismo error que el líder provisional del campeonato.

“El jueves se presentía un olor a humedad y llovió bastante”, dijo el campeón Bagnaia después del Gran Premio. “Hoy no había olor a lluvia en el ambiente” (por lo menos hasta más entrada la tarde). La misma opinión tuvieron Enea Bastianini y Marco Bezzecchi.

Sin ser lugareño, Marc Márquez se fio de ese conocimiento y en carrera, a partir de la vuelta cuatro cuando se desató el caos de las gotas que caían cada vez más fuerte, el desparramo de Morbidelli y el ingreso a boxes de Martín (seguido por las Aprilia, Acosta y algunos otros pilotos), simplemente observó qué hacían los chicos locales.

“Decidí seguir a los italianos y todos se quedaron fuera”, explicó el ganador de San Marino, antes de agregar. “Ese era el momento de arriesgar para recuperar lo perdido en la tonta caída de la Q2 que me hizo largar noveno. No tenía nada que perder, por lo que en la siguiente vuelta fui al ataque”.
Dos conceptos trascendentales para entender el resultado del domingo y que se relacionan uno con otro: ‘fui al ataque’, porque… ‘no tenía nada que perder’.

Si se sabe que Márquez es uno de los pocos que sabe llegar al límite sobre condiciones dudosas, pero que también acepta cada desafío y no le importa tomar riesgos, jugársela en Misano (especialmente después de la motivación que le generó ganar en Aragón), y ‘sin nada que perder’, se entiende cómo pasó de estar sexto a quedar primero en menos de una vuelta, sin encontrar oposición de sus rivales (y muchos menos de un conservador Bagnaia, dolorido por la caída que sufrió la semana pasada).

En ese momento ‘caótico’ el tiempo de vuelta decayó en unos siete segundos, pero Marc cortó mucho menos el acelerador y pasó al frente. A partir de allí, el clima ayudó con el chaparrón que cesó (fue una gran nube pasajera, nada más) y la carrera tomó otro rumbo (lo mismo que el campeonato).

En menos de siete días, Marc Márquez pasó de estar tercero en la tabla provisional a 70 puntos del líder, a quedar en la misma colocación pero a 53 unidades, cuando todavía quedan 259 en juego y los dos candidatos con presión son Jorge Martín y Pecco Bagnaia. De nuevo… ‘sin nada que perder’.
“Fue una victoria totalmente inesperada, porque largaba desde muy atrás”, comentó en la reunión de prensa. “Sin esas gotas de lluvia (que seguramente Fausto dejó caer desde el cielo) habría sido imposible pelear con los de arriba. Una cosa es quedar al frente con lo justo y otra es abrir un hueco con el actual campeón del mundo, que es muy rápido en este circuito. Es un triunfo dedicado a toda la familia Gresini”.

Según la mirada de los especialistas “Márquez finalmente recuperó la competitividad con su Desmosedici GP23, después de una meseta sin resultados tras el buen comienzo de temporada. En el pasado GP de Austria hizo la pole y después se equivocó, pero su atención estaba puesta todavía en ver cómo peleaba el título de 2025. Ahora, con esa ayuda ‘celestial’, su garra sin límites y un futuro sin presión (‘ni nada que perder’), empieza a pensar en la corona de 2024” ¿Por qué no?

“Nunca se sabe”, responde MM93 con una pícara sonrisa. “Especialmente en las últimas fechas, cuando comencemos el periplo transoceánico. Ya sabemos cómo puede afectar el clima por ahí. De mi parte, seguiré carrera a carrera; aunque si realmente queremos luchar por el campeonato no podemos cometer errores como los de la Q2 y tener que largar desde tan atrás. Tenemos que seguir adelante y seguir mejorando”.

Como colofón, nada más acertado que copiar el spot publicitario de TyC Sports sobre la Copa Argentina.
“Señores: esto es el Mundial de MotoGP, donde todo puede pasar”.



La seguimos en la semana…

