Opinión MotoGP: Pedro, el ‘rookie’ anti Desmo

Si nos dejamos llevar por los fríos números, tenemos que las dos competencias de MotoGP disputadas este fin de semana en Motegi fueron un total, completo y absoluto dominio de Ducati.

1-2-3-4-5-6-7 con Bagnaia, Bastianini, Márquez, Martín, Morbidelli, DiGiannantonio y Márquez Jr. en la Sprit Race y 1-2-3-4-5 de la mano de Bagnaia, Martín, Márquez, Bastianini y Morbideli en el Gran Premio de Japón. Monótono.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que antes y durante el desarrollo de las carreras, la KTM RC16 pintada con los colores de GasGas y conducida por Pedro Acosta estuvo merodeando la punta e incomodando a los pilotos de la confiable Desmosedici GP.

Pero Pedro se cayó en las dos oportunidades. A tres vueltas del final en la Sprint cuando ya lo había superado a Pecco y era líder y en el comienzo del Gran Premio cuando venía preparando la maniobra de ‘sorpasso’ sobre el campeón del mundo para intentar lo que justamente hizo Bagnaia (imponer un ritmo rápido y constante para alejarse).

No terminó ninguna carrera, pero marcó la pole el sábado y demostró que puede estar en ritmo para seguir a las ‘Desmo’, como lo demostró una semana atrás en Indonesia, al bancarse el trajín de correrlo a Jorge Martín hasta la bandera de cuadros.

Acosta, es el ‘rookie’ del año, pero también el único piloto no Ducati que subió al podio más veces que sus colegas. De la 48 posiciones de podio posibles en lo que va de año, solo seis fueron ocupadas por pilotos sin contrato con Borgo Panigale y en cuatro ocasiones el que lo hizo fue Acosta.

Pero ¿por qué se cae? Las estadísticas de esta temporada indican que el ‘tiburón de Mazarrón’ ya sufrió 22 caídas en los primeros 16 grandes premios. Y esto no significa que sólo es rápido porque va por más allá de los límites?

“Si no te caes, no te estás esforzando lo suficiente”, dijo una vez Kenny ‘King’ Roberts; mientras agregaba que “puedo enseñarle a un piloto rápido para que no se caiga, pero no puedo enseñarle a un piloto lento a ir más rápido”.

A principios de este año, Acosta hizo una entrada asombrosa en MotoGP, peleando codo a codo con Marc Márquez y subiendo al podio en dos de las tres primeras carreras dentro de la clase mayor. Pero, no había forma de que siguiera recorriendo esa empinada curva ascendente, porque (según el colega Matt Oxley) “el camino hacia la cima de MotoGP está plagado de huesos rotos, fibra de carbono destrozada y aluminio retorcido. No hay otra forma de llegar hasta la cima. Todo es parte del proceso”.

Pedro está en medio de ese proceso, capitalizó muy bien las mejoras introducidas en la KTM RC16 (en parte, para ayudar su estilo de manejo) y se las arregla como puede en el poco tiempo que existe durante las carreras para alcanzar la mejor puesta a punto.

Después, mientras no exista una mayor competitividad por parte del resto de las marcas, está claro que las últimas cuatro fechas también tendrán el dominio de Ducati. Esperemos que no tan aburridas como las de Motegi, un circuito donde sus frenadas y aceleraciones no se llevan bien con la carga aerodinámica (por eso no se producen rebufos y por eso no hay superaciones).

Lo bueno para todos es que ahora habrá revancha dentro de un par de semanas en Phillip Island, un trazado rápido, con curvas amplias y un par de cambios de dirección que favorecen los ‘sorpassos’.

Habrá revancha para todos en Australia, pero especialmente para Pedro, cuando la cercanía del mar en la isla del viejo Phillip vuelva a despertar su instinto de tiburón. Estamos seguros que esta vez lo logrará.