Nuestra experiencia personal en Termas de Río de Hondo para la última edición del GP de la República Argentina nos permitió introducirnos en el ‘detrás de escena’ de muchas de las situaciones que habitualmente vemos a través de las redes. No todo es casual y espontáneo, como puede verse en Instagram o Tik Tok. Fuimos testigos de una par de ‘actings’ que estuvieron ensayados o que necesitaron de una coordinación previa para causar asombro desde los dispositivos móviles.

El último domingo, la caótica largada del Gran Premio en C.O.T.A. no fue producto de una improvisación. Las sucesivas batallas con la que se librará la ‘guerra psicológica’ entre los contendientes al título (léase Marc Márquez vs. Pecco Bagnaia, de momento…) tuvo su episodio americano con una arriesgada jugada estratégica, producto de un cerebro que busca aprovechar cada oportunidad para obtener cierta ventaja.


Ese cerebro es el de Marc Márquez. “Es muy astuto para esas cosas”, dijo alguien luego de comprobar lo sucedido. Y es que el español utilizó una artimaña poco frecuente entre tantos artilugios conocidos para prevalecer en la ‘batalla mental’ con sus rivales.


“Conozco a la perfección las reglas, sé qué hacer y cómo ir al límite en todo momento”, explicó Márquez. “Vi que los neumáticos de lluvia no eran la estrategia correcta y estaba seguro que, al salir de la grilla, más de diez pilotos me seguiría y Dirección de Carrera no tendría otra opción que detener la carrera. Y eso fue lo que pasó”.

Marc Márquez se aprendió casi todas las 110.000 palabras contenidas en la 374 páginas del Reglamento de Campeonato de MotoGP redactado por FIM, prácticamente una ‘biblia’ para conocer qué hacer y qué no hacer en los Grandes Premios. La estrategia planificada en la grilla con su jefe técnico Marco Rigamonti (que pudo verse en un video emitido por MotoGP) era: “cambiar por la moto son ‘slicks’ y, si los demás pilotos no me seguían, igualmente largaría último para intentar remontar durante la carrera, a otro ritmo”.



Sin embargo, lo que no conocía Márquez es que existe un anexo reglamentario introducido a partir del GP de Argentina de 2018 (que también tuvo una largada caótica) y que establece que “si un cambio de moto antes de largar es para utilizar neumáticos diferentes, se debe cumplir una penalización de ‘pase y siga’ durante la carrera”.



Su jugada fue perfecta. El instante en que decidió salir (literalmente) corriendo hacia boxes quedó pisado por la presentación oficial de los equipos y, cuando el vivo volvió tras la interrupción, pudo verse como Marc, Pecco, Diggia y otros parecían maratonistas en búsqueda de una imaginaria cinta al final del ‘pit lane’. La confusión fue tal, que (en una imagen que quedará para la historia), pudo verse cómo algunos pilotos se aferraban a sus motos esperando la iniciación de la vuelta previa (convencidos en la elección de sus neumáticos) y otros (como el caso de Maverick Viñales) completamente desorientados, sin la moto y buscando una puerta para ingresar al ‘pit lane’. ¡¡¡De locos!!!


Ese momento de pavor para ‘Top Gun’ (que seguramente no conoce el reglamento tan puntillosamente como Márquez) fue salvado por Dirección de Carrera al exhibir bandera roja y posponer la largada. ¿La jugada de Marc había salido bien? ¿Tenía ahora tiempo para cambiar moto, el seteo y salir a correr de acuerdo a las actuales condiciones de pista? En parte sí y en parte no. Si bien Mike Webb (Director de la Prueba) afirmó que la bandera roja fue por el caos reinante en el ‘pit lane’ y en la grilla (con el ‘desorientado’ Maverick completamente perdido y sin saber qué hacer), en realidad hubo otro hecho que determinó la interrupción provisoria del procedimiento de largada.

Hace más de veinte años, cuando el argentino Carlos Prátola nos hacía sentir orgullosos al verlo conducir el auto de seguridad oficial en cada carrera de MotoGP, tuvimos la oportunidad de compartir un fin de semana completo en el GP de Río y conocer detalles de su admirable ocupación.

Entre varias cosas que aprendimos (con una vuelta a Jacarepaguá incluida), nos confió que cuando el asfalto está húmedo y había que ponerle al BMW Z8 de entonces todas las ayudas ‘rain’ necesarias, el auto era extremadamente lento y por eso, poco a poco, se le iban quitando los controles para ganar en velocidad y estar a la altura de lo que generaban las máquinas de MotoGP (a pesar de las condiciones adversas).

Según parece, el BMW M5 actual, también padece esa condición de lentitud al momento de ‘setearlo’ para lluvia y, en Texas, en un intento de mantener el control sobre un piso resbaladizo, el actual ‘chauffuer’ oficial perdió justamente toda referencia y todo control y terminó estrellándose contra las defensas. Aquí estuvo la causa de la bandera roja (que en ningún momento se vio en la transmisión oficial, pero sí en videos de aficionados).



El plan de Márquez se cumplió a medias, pero también podría haber salido mal. Cambiar la moto antes de la ‘warm-up lap’ (tanto él como quienes le siguieron) le hubiera significado un ‘right thru’ obligatorio por boxes y la carrera hubiera sido una verdadera lotería.

Y en cierta medida lo fue, para él, porque para ganar tiempo cada vez más cerca de los bordes en la serie de curvas que van de la 3 a la 9, con esa sucesión que lanza a los pilotos a la izquierda, derecha, izquierda, derecha, izquierda, derecha, izquierda en menos de veinte segundos. En la vuelta 9, cuando Pecco era su escolta (pero a más de 2,2 segundos), Marc forzó los límites y por milímetros, hizo: izquierda, derecha y se fue al piso.


El GP de las Américas fue una lotería para Márquez, pero que no tuvo premio. Desde las milésimas que aguantó antes de salir corriendo y anticipar a sus rivales en la grilla, a los milímetros de más que utilizó pisando la línea blanca que le sacó el tren delantero de las manos.


Así serán las batallas 2025 por la corona de MotoGP. Cada fecha un nuevo capítulo y cada carrera un nuevo enfrentamiento, deportivo y psicológico, arriba y abajo de la moto.

La seguimos en cualquier momento.

