MotoGP: las Desmo azules ‘volaron’ en Mugello

La celebración de ‘la Festa della Repubblica’ nunca fue más emotiva como la vivida el fin de semana en el Autodromo Internazionale del Mugello. Ya desde la Sprint Race del sábado, con la victoria de Pecco Bagnaia con su Ducati (todavía roja), las multitudes que asistieron al Gran Premio de Italia festejaron el éxito de su piloto entonando ‘a capella’ las estrofas del himno italiano.

“Pienso que un sueño así no volverá nunca… con las manos y la cara pintadas de azul… fui raptado por el viento y empecé a volar en el cielo infinito”.

Palabras, palabras menos, así reza el tema ‘Nel blu dipinto di blu’ que llevó a la fama a fines de los años ’50 el italiano Domenico Modugno y que mundialmente se conoce por una parte de su estribillo: ‘Volare’. 

Cuando los tres cazas Eurofighter Thypoon de la Fuerza Aérea Italiana en perfecta formación surcaron el cielo sobre la recta principal, su paso erizó la piel de los presentes y presagió lo que sería el final de la carrera: tres Ducati Desmosedici GP cruzando la línea de meta, reafirmando aquella sensación de vértigo y emoción.  


“Volar, oh, oh, cantar, oh, oh, oh, oh,… En el azul, pintado de azul… feliz de estar en el top… mientras que el mundo poco a poco quedaba allá abajo, una música dulce sonaba sólo para mí”.

El recuerdo del tema que inmortalizó Domenico Modugno le hizo ver a los fanáticos de MotoGP lo que significa este presente para Ducati, su equipo oficial, los pilotos que visten sus colores y aquellos que quieren colocarse su casaca (que el domingo fue ‘azzurra’ en homenaje a la Selección Nacional). 

Desde el año 1958, ‘Volare’ o ‘‘Nel blu dipinto di blu’ es una de las canciones italianas más conocidas del mundo, con 22 millones de discos vendidos en todo el planeta, desde Roma a Karachi, pasando por New York y Buenos Aires. Las generaciones más jóvenes la conocerán seguramente por la versión realizada por los catalanes rumberos de Gipsy Kings, pero todo italiano (o descendiente de italiano) sabe su significado y ayer, en el Mugello, con las Ducati azules volando sobre el resto, seguramente les hizo recordar lo “feliz que se puede ser… volando en el cielo… y pintado de azul”.